Sin sanitarios no hay tauromaquias.
- torosocial
- 13 jul
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La reciente y gravísima cornada sufrida por Sergio Rollón —que lo dejó más cerca de la muerte que de la vida— me ha llevado a una profunda reflexión. Si hoy puede contarlo, es gracias a la rápida y eficaz intervención de esos verdaderos ángeles de la tauromaquia: los equipos sanitarios. Médicos, enfermeros, técnicos... todos, sin excepción, desempeñan una labor silenciosa pero vital. Nos salvan la vida, literalmente, a quienes participamos —de una u otra forma— en este mundo apasionante y complejo que es el de la tauromaquia.
Este suceso me ha hecho pensar especialmente en el ámbito de los festejos populares, donde, más que como torero, participo desde la gestión a través de TOROSOCIAL, una gestoría especializada en eventos taurinos. Desde allí trabajamos a diario para que cada celebración cuente con las máximas garantías de seguridad. Porque la fiesta, por muy popular que sea, no puede ni debe escatimar en cuidados, medios técnicos ni en profesionales cualificados.
Afortunadamente, cada vez se valora más contar con un equipo médico bien preparado, antes que simplemente barato. No obstante, ese cambio de mentalidad exige un gran esfuerzo de concienciación: hay que ir ayuntamiento por ayuntamiento, pueblo por pueblo, explicando que lo barato rara vez es lo adecuado —y mucho menos cuando hablamos de seguridad sanitaria en espectáculos con riesgo real.
Todavía hoy nos topamos con actitudes como el “que sea barato, con tal de que cumpla lo justo” o el “búscate la vida, que tu competencia es más barata”. Pero si conociéramos de verdad las dotaciones que se envían a algunos festejos y el material con el que cuentan, nos llevaríamos las manos a la cabeza.
En Aragón, por ejemplo, la legislación taurina establece dotaciones mínimas —tanto humanas como materiales— pero no exige que esas dotaciones se ajusten al tipo específico de festejo a cubrir. Y esto, en la práctica, deja sin protección adecuada a quienes participan, ya sea por tradición o por diversión.
Como torero, sé perfectamente que también en los festejos populares se asumen riesgos reales, y que quienes se colocan delante de una res brava merecen estar bien protegidos. Por eso, desde TOROSOCIAL establecemos unos estándares mínimos de cobertura: exigimos que los equipos médicos estén formados y familiarizados con la atención urgente, con experiencia en el 061 y, a ser posible, con conocimientos específicos en el tratamiento de hemorragias y cornadas. Nos aseguramos, además, de que el material sanitario disponible sea el adecuado para las heridas y lesiones propias de estos festejos. Aunque ello no lo exija la ley. Aunque suponga un coste mayor que el de la competencia. Porque cuando la vida está en juego, lo mínimo no debería ser nunca suficiente.
En un mundo cada vez más mediatizado y politizado, cada vez que hay un herido o, por desgracia, un fallecido en un festejo taurino, se hace leña del árbol caído. Y es entonces cuando muchos de los que antes solo pedían lo barato, se llevan las manos a la cabeza.
Por eso he querido compartir esta reflexión con vosotros: para poner en valor a todos los sanitarios que nos protegen cuando nos ponemos delante de una res brava, y para recordar la importancia —innegociable— de contar con equipos humanos y técnicos cualificados. Por encima de todo, incluso del presupuesto.
Por Imanol Sánchez
(Torero y CEO de Torosocial)



